Fotografiado el Sagitario A*, el agujero negro de nuestra galaxia
- leirefarinaslasa
- 27 nov 2023
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Se trata de un gigante masivo con un diámetro 17 veces mayor al de nuestro Sol, situado a 26.000 millones de años luz del planeta Tierra, en el centro de la Vía Láctea.
Esta fotografía se ha obtenido gracias al trabajo simultáneo de ocho observatorios situados en Estados Unidos, México, Chile, la Antártida y España, que cuenta con el telescopio de 30 metros del Pico Veleta en Sierra Nevada. El Telescopio del Horizonte de Sucesos, la herramienta empleada para conseguir la fotografía, vincula telemáticamente por medio de relojes atómicos los once telescopios, que captan específicamente el tipo de radiación que Sagitario A* emite (microondas de 1,3 milímetros). Se llevaron a cabo una serie de correcciones y algoritmos que rellenan las partes vacías siguiendo la lógica más estimable para conseguir la imagen final.
¿Qué se ve en la imagen?
La fotografía realizada por el EHT (Telescopio del Horizonte de Sucesos) se trata de la mejor imagen de este agujero negro jamás conseguida y su obtención ha llevado años de observación y trabajo. Pueden apreciarse unas manchas más brillantes que corresponden a las zonas de radiación que apuntan hacia el lugar desde el que se observan. Es decir, se produce el efecto Doppler; un cambio de frecuencia en una onda en función a la relación posicional de emisor y receptor. La radiación emitida por esas zonas de mayor brillantez indica que ahí la radiación apunta hacia nosotros.
Estas radiaciones son producidas por gases que orbitan en torno al horizonte de sucesos a velocidades similares a la de la luz y altísimas temperaturas.
En el centro del agujero, sin embargo, hay oscuridad. Esto se debe a que allí se encuentra el horizonte de sucesos, el punto de no retorno, donde todo es absorbido, incluso la luz.
¿Cómo se forma un agujero negro?
A grandes rasgos, la formación de un agujero negro debe su origen a la muerte de una estrella de dimensiones masivas.
Durante el ciclo vital de una estrella, en su interior se produce una fusión nuclear de átomos de hidrógeno que da lugar a grandes explosiones que liberan energía en forma de luz y calor. Las estrellas se mantienen en equilibrio pues esta fusión de átomos que irradia energía hacia el exterior coexiste con la fuerza gravitacional que “empuja” hacia el interior de la estrella. Así, ambas fuerzas se compensan. Cuando se agota el combustible del núcleo de una de estas estrellas equilibrio hidrostático se rompe. Entonces, el núcleo se contrae súbitamente por la fuerza de la gravedad y las capas superiores de la estrella caen sobre él, rebotando y saliendo despedidas hacia el espacio en un fenómeno conocido como supernova.
Las estrellas masivas de mayor tamaño tienen un final diferente porque son capaces de producir más reacciones nucleares en su núcleo. Así, cuando en el núcleo se agoten todos los demás elementos y solo permanezca el hierro, dejarán de darse fusiones (el hierro es incapaz de fusionarse) lo suficientemente abundantes como para contrarrestar la fuerza gravitacional, el núcleo colapsará sobre sí mismo y se comprimirá a niveles excepcionales, acumulando una ingente cantidad de materia en un espacio reducido. De esta manera, los agujeros negros son tan densos que poseen una fuerza de atracción tan poderosa que cualquier materia que circule a su alrededor es engullida en el punto sin retorno, para terminar en el callejón sin salida llamado “horizonte de sucesos”. Ni siquiera la luz es capaz de escapar de la fuerza de un agujero negro.





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