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¿Es peligroso dormir con plantas en la habitación?

  • leirefarinaslasa
  • 29 nov 2023
  • 4 Min. de lectura

Existe una creencia extendida de que dormir con plantas en la habitación resulta peligroso porque nos roban el oxígeno. Este mito se apoya en la idea de que, durante el día, las plantas realizan la fotosíntesis y producen oxígeno, mientras que durante la noche llevan a cabo la respiración celular, proceso “contrario”, dejándonos sin oxígeno. Sin embargo, las cosas no suceden exactamente así.



¿Qué es la fotosíntesis?

 

La fotosíntesis forma parte de las reacciones anabólicas del metabolismo. En ella, las plantas producen su alimento, en forma de moléculas orgánicas como la glucosa, a partir de moléculas inorgánicas como el agua y el dióxido de carbono gracias a la energía lumínica que adquieren del sol.

 

En este esquema se explica mejor el funcionamiento de la fotosíntesis:



 

Este proceso de divide en dos fases: la fase lumínica y la fase oscura

 

FASE LUMÍNICA

 

Debe su nombre a la energía lumínica, necesaria para que se lleven a cabo las reacciones. En esta fase se produce la hidrólisis del agua. Es decir, el H2O se descompone en sus átomos componentes (oxígeno e hidrógeno) mediante un proceso enzimático. El oxígeno es expulsado al exterior y es el que respiramos los seres humanos.

 

Es durante la fase lumínica cuando se sintetizan ATP y NADPH, esenciales para la siguiente fase; la fase oscura.

 

Su síntesis son procesos más complejos. A grandes rasgos, para entender de manera sencilla lo que ocurre, los tilacoides reciben los fotones de la luz, que son recibidos por el complejo antena, hasta llegar a la clorofila. La energía lumínica produce en la clorofila la pérdida de dos electrones, que son compensados por otros dos que le cede el agua. Es decir, el agua pierde 2 electrones y procede a descomponerse en oxígeno, que es liberado al estroma, e hidrógeno, que permanece en el interior del tilacoide. Aparece, entonces, una gran concentración de protones de hidrógeno en el interior del tilacoide, mucho mayor de la presente en el exterior (el estroma). Así, se produce un gradiente electroquímico. Esta descompensación de concentraciones es resuelta mediante el transporte de hidrógeno al exterior del tilacoide a través de una estructura proteica conocida como “ATP sintetasa” y en este proceso se sintetiza ATP, fundamental para la fase oscura.

 

Además, la entrada de luz ha hecho a la clorofila perder 2 electrones, que ha se han ido desplazando en cadena de unos compuestos a otros hasta llegar a un complejo proteico llamado NADP+ reductasa. Al recibir los electrones, este complejo permite la producción de NADPH (una coenzima que interviene en la síntesis de materia orgánica en la fase oscura) a partir del NADP+ y el H+ presentes en el estroma.

 

FASE OSCURA:

 

En la fase oscura se produce un proceso de síntesis de moléculas orgánicas. Es decir, partiendo del CO2 del ambiente y con la ayuda del ATP y la NADPH generados en la fase anterior, se lleva a cabo el Ciclo de Calvin. Se van generando distintos compuestos mediante óxido-reducciones hasta llegar finalmente a la glucosa (C6H12O6). Esta fase se conoce como “fase oscura” pues, a diferencia de la primera, no necesita de energía lumínica para llevarse a cabo.

 

¿Qué es la respiración celular?


Sin embargo, las plantas también realizan el efecto “contrario”: la respiración celular. Este proceso se trata de una reacción de catabolismo mediante la cual se parte de una molécula orgánica y se obtienen moléculas inorgánicas más sencillas (CO2 y H2O).


En este esquema puede comprenderse mejor el funcionamiento de la respiración celular:

 


En primer lugar, se lleva a cabo la glucólisis en el citoplasma. Este proceso consta de ocho etapas en las cuales la glucosa se transforma en diferentes moléculas (con nombres muy complejos en los que no nos vamos a detener) hasta dar lugar a dos moléculas de ácido pirúvico. Después tiene lugar el Ciclo de Krebs. Este proceso ocurre en unos orgánulos conocidos como mitocondrias. Para que el ácido pirúvico (o piruvato) obtenido en la glucólisis pueda entrar en la matriz mitocondrial, es necesaria la acción de la coenzima-A, que lo convierte en ácido oxalacetílico.


Durante el ciclo se producen una serie de oxidaciones del ácido en las que intervienen distintas enzimas y que hacen que se forme CO2 que es expulsado al exterior. Durante estos procesos se ha obtenido también NADPH y FADPH2. Estas coenzimas perderán un electrón que irá pasando de una estructura proteica a otra. Conforme estos electrones se desplazan generan energía que sirve para el bombeo de protones de H+ de la matriz mitocondrial al espacio intermembrana. Así, se generará un gradiente electroquímico que será compensado por la ATP sintetasa, que aprovechará el flujo de estos protones para generar ATP. El oxígeno será el último aceptor de los dos electrones y terminará uniéndose a dos hidrógenos, formando agua.


Aunque es cierto que durante la respiración celular las plantas pueden capturar algo de oxígeno, la realidad es que la energía de los fotones que han capturado durante el día como parte de la fase lumínica se almacena en la clorofila. Es decir, durante el día se ha almacenado la energía lumínica suficiente como para que, durante la noche, en ausencia de luz, pueda seguir realizándose la hidrólisis del agua y su consecuente expulsión de oxígeno al ambiente. Además, está demostrado que la cantidad de O2 que absorben las plantas es mínima y en absoluto perjudicial. Una planta de interior necesita el 0,1% del oxígeno de una habitación, mientras que un humano requiere del 3% para subsistir. Es decir, un ser humano consume unos 100 litros de O2 en ocho horas de sueño, mientras que una maceta de petunias de cinco kilos tan solo utilizaría 10 mililitros.

 

 

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